Diana Coca

Los placeres de Lola

The City of the Broken Dolls
Tanto el pudor como lo obsceno existen cuando todo se hace visible, al traspasar las fronteras de lo privado. Una fuerza me impulsa a la acción, a conocer y explorar los límites, ser-en-el-mundo como conciencia corporizada, suma de mente y cuerpo con el que invadir el espacio público a través de la voluptuosidad, la materia, la carne, la piel, la vida, la alegría, dando presencia a tantas otras instancias culpables … ¿Qué se le reprocha a este mundo? Querer la felicidad en la tierra, aquí y ahora. Porque, al fin y al cabo, ser moral no es otra cosa que tener una relación íntima con el ser, con la sociedad, con la comunidad.